El régimen de promoción se encuentra dirigido hacia la inversión en proyectos inmobiliarios (obras privadas nuevas que se inicien a partir de la fecha de entrada en vigencia de esta ley).

Comprende a las construcciones, ampliaciones e instalaciones, entre otros, siempre que, de acuerdo a los códigos de edificación o disposiciones semejantes, se encuentren sujetos a denuncia, autorización o aprobación por autoridad competente. (que se “encuentren sujetas a denuncias, no que se denuncien”).

El concepto original se amplía, ya que también se consideran como obras privadas nuevas aquellas que, a la fecha de entrada en vigencia de la ley, posean un grado de avance inferior al 50%.

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